Ser hermanos es un gran desafio, porque se debe aprender a compartir espacios, juguetes, y sobre todo el tiempo de los papitos, además de aceptar con resignación algunos cambios en nuestras vidas (jajajaja).
Yo en cambio como princesa de esta familia he debido aprender a tolerar a mi hermano torturador, que cree que yo soy uno de sus juguetes de guerra, por suerte aún no se le ocurre jugar conmigo al futbol, ¡capaz que me use a mi de pelota!
Bueno pese a nuestras pequeñas diferencias de opinión nos amamos y queremos mucho, para muestra un botón.
1 comentario:
HEY GUILLE,ESTOY DE ACUERDO CONTIGO 100%EN K TENDRAS K CORRETEAR A LOS JOTES K RONDEN A TAN BELLA PRINCESITA...SUERTE EN TU LABOR.
Publicar un comentario